Durante 2017 la economía ecuatoriana ha mostrado un positivo dinamismo, creciendo a una tasa anual del 2,8% con información disponible para el primer semestre del año. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Central del Ecuador han mejorado sus proyecciones de crecimiento hasta finalizar el año y los resultados empresariales dan cuenta de la recuperación en las ventas en diversas actividades económicas.

Información del Servicio de Rentas Internas hasta octubre del presente año evidencia un crecimiento acumulado del 6,2% en las ventas locales de las compañías registradas en el país, según sus declaraciones de IVA. En general todas las empresas, independientemente de su actividad económica, mostraron crecimientos en sus ventas. Así, en la industria se registró un crecimiento del 6,8%, en comercio del 9,3%, en agricultura y pesca del 9,4%, en hoteles y restaurantes del 6,7%, en bancos y seguros del 6,8%, entre otras. Sólo la construcción (1,0%) y otros servicios (-0,3%) mostraron pobres desempeños.

Pero las empresas deben ser cautas respecto al positivo desempeño de sus ventas en 2017, siendo necesario valorar tres factores que explican esa evolución favorable. En primer término hay que considerar que ese crecimiento del 6,2% durante 2017 se da luego de una caída acumulada del 10,9% en las ventas de las empresas entre 2014 y 2016. Así, a pesar de la recuperación observada, las empresas del país todavía no alcanzan las ventas registradas hace tres años atrás. Incluso en actividades como las comerciales, que mostraron una recuperación mayor (9,3%), partían de una caída acumulada mucho más pronunciada (-14,3%).

El segundo factor a considerar es que el dinamismo empresarial continúa dependiendo en gran medida del impulso fiscal. Al observar la evolución en las ventas de las empresas, respecto al crecimiento del gasto del sector público, se constata la alta correlación existente entre las dos variables (ver gráfico). El Estado había reducido fuertemente su gasto durante 2015 y 2016, llevando a la economía a una recesión, pero volvió a inyectar recursos frescos en 2017 gracias a la ligera recuperación de los precios del petróleo, los impuestos generados por la ley solidaria de 2016, y en especial por el mayor endeudamiento público.

El tercer factor a considerar es la variación del Índice de Precios al Consumidor, el cual ya presenta tres meses consecutivos con valores negativos, anticipando un posible escenario de deflación para la economía ecuatoriana. Muchas empresas han impulsado sus ventas a costa de una menor rentabilidad, luego de realizar importantes ajustes en los precios de sus productos, ofertar promociones y liquidar inventarios. Esta estrategia difícilmente puede ser sostenida en el largo plazo, ya que una caída sostenida de los precios termina desalentando la producción y el consumo.

Las empresas deben tomar en cuenta estas realidades ya que el positivo desempeño de sus ventas en 2017 no necesariamente podrá sostenerse el próximo año, al disiparse el efecto recuperación, existir la posibilidad de deflación, y un probable ajuste fiscal luego de la consulta popular de febrero.

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