Los resultados del pasado 04 de febrero le permitieron al presidente Lenín Moreno fortalecer su capital político y obtener mayor legitimidad para avanzar su agenda de Gobierno. Sin embargo, un menor apoyo en las preguntas referentes a la supresión de la reelección indefinida, la reconfiguración del Consejo de Participación Ciudadana y la eliminación de la Ley de Plusvalía (2, 3, y 6 respectivamente) en las cuales Rafael Correa centró su campaña, también indican que el ex mandatario sigue siendo un actor político relevante y que el nuevo movimiento que impulsa podría tener opciones electorales, especialmente en la región costa, siempre que logre ser acreditado por el Consejo Nacional Electoral.

A nivel nacional las preguntas 2, 3 y 6 se aprobaron con el 67% de apoyo por el “Sí”, pero en las provincias de la Costa el “Sí” no superó el 60% (Guayas, Los Ríos, El Oro, Santo Domingo), en Santa Elena bordeó el 50%, mientras que en Manabí el “No” se impuso con porcentajes que promedian el 52%. La única provincia de la Costa donde el Sí alcanzó valores superiores al 70% fue Esmeraldas. Estos resultados en esa región podrían leerse bajo dos perspectivas. La primera es que aún existe un fuerte apoyo al ex presidente Correa, que mantendría buena parte del electorado populista que acompañó a la “revolución ciudadana”. Cabe recordar que Moreno sustentó su triunfo en la segunda vuelta electoral en la costa, en parte gracias al respaldo por las obras desarrolladas por el gobierno anterior en esa región, especialmente en Manabí tras el terremoto, siendo esa provincia la que le permitió obtener los 2 puntos de ventaja sobre Lasso. La segunda lectura plantearía la presencia en la costa ecuatoriana de una cultura política más proclive a aceptar liderazgos fuertes que se mantengan en el tiempo, no necesariamente pensando en Correa, sino en la presencia de cacicazgos locales cuya continuidad estaba en riesgo por la pregunta 2.

Por el contrario, en la Sierra, Amazonía y Galápagos, en las preguntas 2, 3, y 6, el “Sí” obtuvo mayores porcentajes. En Bolívar, Chimborazo, Cotopaxi, Loja y Tungurahua, que en la segunda vuelta mostraron un fuerte respaldo a Guillermo Lasso, el “Sí” obtuvo porcentajes superiores al 73%.  Lo mismo ocurre en la región amazónica (sobre el 75%) a excepción de Sucumbíos en donde el “Sí” ganó, pero con menor porcentaje. Esta alta votación del “Sí” en la Sierra y Amazonía reflejaría el hartazgo a ciertas políticas adoptadas por el anterior régimen y el deseo de cambio ya expuesto durante la segunda vuelta electoral del año pasado. Es importante señalar que en Carchi, Azuay e Imbabura en donde el “Sí” logró importantes niveles de votación, previamente habían sido bastiones del correismo, que al parecer se ha debilitado. Mientras tanto en Pichincha y Cañar (entre 67% y 68%) el apoyo a la consulta popular fue importante pero no tan evidente como en otras provincias de la región.

Si bien, no es comparable medir fuerzas entre una elección presidencial y una consulta popular, los resultados del pasado domingo, nos permiten entender de mejor manera el panorama político. En ese sentido es evidente que Moreno gozará de mayor legitimidad y apoyo popular, sin embargo queda descartado una derrota total del correísmo. Por el contrario, existe un interesante capital político, especialmente en la costa que puede ser aprovechado por asambleístas, autoridades locales o por el propio Correa para poder alcanzar una dignidad. Sin embargo, con la decisión adoptada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de no conceder medidas provisionales solicitadas por la Comisión IDH sobre integrantes del Consejo de Participación, el presidente Moreno tiene vía libre para poder escoger un consejo transitorio afín al régimen e implementar todas las políticas que necesite, y seguramente buscará debilitar a la facción correista y sumarla a su bando. También habrá que observar cómo se mueve el electorado que en su momento apoyó a Lasso y que ahora respaldó a la Consulta Popular e implícitamente al Presidente Moreno. En la medida que el gobierno no cumpla las aspiraciones de cambio que esos electores buscan, esa base electoral puede diluirse a favor de las fuerzas opositoras.

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