Adriana Garcés

Como se ha mencionado en diversas ocasiones, el sistema político e institucional planteado por la Revolución Ciudadana resulta incompatible con los Tratados de Libre Comercio o con cualquier tipo de acuerdo que implique ceder poder por parte del Ejecutivo. Por lo que en medio de la bonanza petrolera, el gobierno de Correa prescindió de los beneficios aduaneros del ATPDEA y canceló la negociación del Acuerdo Comercial con la Unión Europea -aunque manteniendo el Sistema General de Preferencias (SGP) arancelarias que ambos actores otorgaron a nuestro país-. Sin embargo, los tiempos han cambiado y en medio de un contexto económico tan deteriorado, Ecuador no puede darse el lujo de perder el SGP.

Vale recordar, entonces, que para los empresarios ecuatorianos la firma del Acuerdo Comercial con la Unión Europea fue una gran victoria. No solo porque esto permite que las exportaciones a ese destino sigan alimentando a la economía, sino que permite también una mayor influencia por parte del sector privado y de ciertos actores externos en el ámbito político. Por ello, la prisa del gobierno de Correa por firmar el Acuerdo nació, no de una iniciativa que permita más apertura, sino de la inminente pérdida del SGP a fines de 2016.

Hoy en día, la Unión Europea es el principal destino de los productos ecuatorianos, pero Estados Unidos sigue siendo nuestro principal socio comercial y es, indiscutiblemente, el país que más millones de dólares intercambia con Ecuador según datos del Banco Central. Y, aunque desde mediados del año pasado, el Gobierno ecuatoriano ha buscado convencer al Congreso de Estados Unidos de que extienda el plazo de su SGP (que vence en diciembre), parece que -con Trump a la cabeza- la administración de Moreno enfrenta un escenario de negociación aún más complicado en comparación con la negociación con la Unión Europea.

Este sistema de preferencias unilaterales permite que aproximadamente 400 productos de origen ecuatoriano entren a Estados Unidos libres de aranceles, incluyendo productos de especial importancia para el Ecuador como: camarón, banano, flores (exceptuando las rosas), cacao y conservas de atún. Por ello, el actual gobierno se ha mostrado abierto a la posibilidad de negociar un tratado bilateral con Estados Unidos y enfocará sus esfuerzos comerciales en la renovación de las preferencias arancelarias. Sin embargo, la política avanzada por el nuevo presidente norteamericano, parece más bien inclinarse hacia la imposición de restricciones para aquellos países que se benefician de manera unilateral de su política comercial, y se ha visto reticente a la firma de Acuerdos y Tratados Comerciales.

Así, en el proceso de negociación, jugará mucho el grado en el que ambos países den su brazo a torcer. Pero por las recientes declaraciones del nuevo Ministro de Comercio Exterior en referencia a este tema, parece ser que el proceso será cuesta arriba.

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