La política tiene una incidencia importante en el desenvolvimiento de las actividades económicas y los negocios, principalmente porque determina la estructura regulatoria e institucional -las reglas de juego- en cualquier sociedad. El riesgo político busca entender cómo los eventos políticos pueden impactar en las actividades empresariales y en sus resultados. Eventos recientes ocurridos en Estados Unidos, Brasil y Ecuador, permiten reconocer su relevancia.

En Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump está cada vez más acorralado por una investigación relacionada a la posible injerencia de Rusia en la campaña presidencial del año pasado, la cual ha sido extendida ante la posibilidad de que el mismo Presidente haya buscado obstruir el trabajo de la justicia mediante el despido del Director del FBI. Éste escándalo político ha entorpecido la agenda de gobierno y el cumplimiento de algunas de las principales promesas de campaña del Presidente. A pesar de contar con una mayoría en las dos cámaras, el Partido Republicano no ha logrado aprobar su reforma de salud, no ha avanzado en su plan de recortes de impuestos, ni ha iniciado un ambicioso programa de desarrollo de infraestructura. La Casa Blanca ha tenido que destinar recursos para atender esta crisis y el desgaste político ya se evidencia en los bajos niveles de aprobación de Trump, inferiores al 40% en la mayoría de encuestas. Si bien los índices bursátiles se mantienen en niveles históricamente altos, la economía estadounidense apenas creció 1,2% anual durante el primer trimestre de 2017.

El caso de Brasil es aún más dramático, sumido en una grave crisis política y económica, ante innumerables escándalos de corrupción que han llevado a la cárcel a varios funcionarios públicos y empresarios. Todo empezó con una investigación de la Policía Federal de Curitiba en el año 2014, por pagos ilegales entregados por Petrobras para obtener favores políticos. Nuevas investigaciones que incluyeron al Departamento de Justicia de Estados Unidos, determinaron que ese esquema de sobornos se extendió a la empresa constructora Odebrecht, con pagos de coimas en 12 países de la región. El Presidente Michel Temer enfrenta acusaciones de recibir financiamiento ilegal para su campaña electoral (que ganó como Vicepresidente de Dilma Rousseff) y sobornos de una empresa cárnica (JBS). Su enorme desgaste político -con apenas un 10% de aprobación-, sumado a la vinculación de funcionarios del ejecutivo y del legislativo en actos de corrupción, ha dejado en el aire un amplio programa de reformas que buscaba avanzar para sacar a flote a la economía brasileña.

En Ecuador el nuevo gobierno de Lenín Moreno no ha tenido respiro cuando todavía no se cumple un mes de su posesión. La entrega de información por parte de la Fiscalía brasileña en relación al caso Odebrecht ha llevado a la detención de 7 personas, incluido el tío del Vicepresidente Jorge Glas, y el llamado a juicio político al Contralor del Estado Carlos Pólit. Todavía no está claro hasta dónde llegarán las investigaciones, pero este “escándalo político” podría producir alguno de los efectos ocurridos en los otros países. Podría afectar la agenda del partido de gobierno y sus promesas de campaña, al tener que lidiar con acusaciones de corrupción y el posible desgaste de algunas de sus figuras más relevantes. Es probable que el trabajo legislativo se vea alterado al tener que destinar recursos a la fiscalización, retrasando la aprobación de leyes y reformas. Finalmente, la economía podría verse afectada ante un escenario político de mayor incertidumbre y desconfianza por la presencia de corrupción en la esfera pública.

Estos ejemplos muestran cómo los “eventos políticos” pueden trastocar la dinámica de gobierno y su agenda económica, afectando así el entorno donde se desarrollan los negocios. Es indispensable que los empresarios presten atención al riesgo político, especialmente en momentos turbulentos como los actuales.

 

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