@DanielaChir90

Esta semana marca un mes desde que el Presidente Moreno asumió el mando. Un mes que claramente ha impuesto varias dificultades sobre el mandatario, entre ellas, la situación política, social y económica en la que asumió la presidencia. Su credibilidad después de campaña se vió realmente afectada tras la inconformidad por parte de un gran porcentaje de la población con la legitimidad de los resultados electorales, sumado a las graves acusaciones de corrupción hacia su compañero de binomio y hombre de confianza de Rafael Correa, Jorge Glas.

Pero además de la relativamente baja aceptación de la que gozaba, los retos enfrentados por Moreno desde la campaña electoral también fueron de orden comunicacional. Es así que antes de los comicios, Lenín debía mostrarse como alguien que continúe el legado de Rafael Correa y además ofrezca un cambio sustancial a su mandato. Moreno debía captar con sus mensajes a una audiencia compleja y diversa, compuesta de quienes apoyaban la gestión de la Revolución Ciudadana, quienes apoyaban sus proyectos más no su discurso y quienes, definitivamente, estaban en contra del continuismo.

Muchos consideran que los mensajes comunicacionales de Moreno no son lo suficientemente claros, debido al tono calmado y relativamente pasivo con el que lleva los conflictos y a las contradicciones en las que incurre su discurso con respecto a la herencia de la Revolución Ciudadana que lidera; esto se evidencia en el 55% de credibilidad que mantiene en Quito y en el 54% en Guayaquil, cifras que según Santiago Nieto, representante de Informe Confidencial, responden a un efecto de la campaña electoral. Sin embargo, estas incongruencias responden a la carencia de un mensaje unificado entre Moreno y los actores que conforman su Gobierno.

Después de un mes liderando al país, los números reflejan un incremento sustancial en el apoyo de su gestión. Según Informe Confidencial el 66% de los quiteños y el 57% de los guayaquileños la apoyan. La llamada a diálogo nacional ha sido bien acogida por el 65% de ciudadanos de Quito y por el 62% de ciudadanos de Guayaquil. Finalmente, el acercamiento del mandatario hacia los alcaldes de las principales ciudades del país ha tenido igualmente una buena acogida, pues las cifras superan el 60%.

Asumir el reto de suceder a Rafael Correa sin duda no fue una tarea fácil. En diez años de mandato, Correa tuvo varios aciertos pero uno de los más grandes fue su aparataje comunicacional. Logró posicionar sus mensajes en la ciudadanía de una manera impecable, mensajes que en un principio fueron aplaudidos por grandes mayorías y con el tiempo, fueron debilitándose junto con su credibilidad. Más de 500 Enlaces Ciudadanos llegaron a millones de personas y en cada ministerio, oficinas de ministros y asambleístas; colgaba una fotografía del mandatario. A nadie le cabía la duda, más allá de su empatía hacia él, de quien era el líder de los ecuatorianos.

Más allá de la opinión de los receptores de los mensajes de Rafael Correa, él instauró un orden y un esquema de comunicaciones bastante complejo, pero a la vez estructurado y fácil de comprender. Sus mensajes sabatinos representaron la hoja de ruta de cada semana para todo el aparato de Gobierno. Su relación con la prensa era clara y sobre todo, sus mensajes desembocaban en acciones concretas que no hacían más que impulsar la credibilidad del mandatario.

Referencia: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/politica/2/sondeo-revela-que-imagen-de-moreno-es-positiva

 

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