José Serrano había sido un aliado clave para que el presidente Lenín Moreno logre consolidar el control de Alianza País (AP) y pueda avanzar en el proceso de reforma institucional derivado de la consulta popular. El Presidente de la Asamblea Nacional era el asambleísta con mayor peso electoral (fue el más votado con tres millones de votos) y jugó un papel trascendental en la disputa interna entre “correistas” y “morenistas”. Él se alineó con el presidente Moreno y logró atraer a dos tercios de los asambleístas de la bancada oficialista, mantuvo el control del órgano legislativo, apoyó la convocatoria a consulta popular, y facilitó el nombramiento de los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio (CPCCS).

Sin embargo, el explosivo audio de una conversación comprometedora entre él y el ex-contralor prófugo Carlos Pólit, lo ha dejado muy debilitado políticamente y podría perder la presidencia luego de su comparecencia hoy en el Pleno. Las declaraciones que hagan ambas autoridades podría contaminar aún más el ambiente político si revelan información comprometedora sobre otros líderes de AP. Serrano facilitaría el proceso si da “un paso al costado”, como sugirió Moreno. Si no es así, el pleno deberá justificar legalmente su cesación, lo que podría entrampar el proceso. El juicio a Baca tomaría más tiempo ya que debe cumplirse una serie de pasos en diferentes instancias del legislativo, a no ser que sea destituido directamente por el CPPCS.

Una posible salida de Serrano, que parece altamente probable, llevaría necesariamente a un proceso de negociación política dentro de la Asamblea para elegir a su reemplazo y posiblemente a la reorganización de todo el legislativo. No es claro quién puede tomar la posta en la conducción de la Asamblea, ya que si bien se esperaría sea alguien de la bancada “morenista”, pocos asambleístas tienen la proyección política con la que contaba Serrano. Los cambios que se produzcan en la dirección de la Asamblea, mostrarán que tanta influencia el Ejecutivo mantiene en el Legislativo luego del Referendo del mes pasado, pudiendo repercutir en la aprobación de leyes y en la agenda de gobierno. Una Asamblea más fragmentada puede generar espacios para que el sector empresarial participe más activamente en el proceso de construcción de normativas.

Finalmente, la caída en desgracia de uno de los actores políticos con mayor influencia en el país, refleja cómo el poder se está diluyendo en esta etapa post-correista. Existe un incremento sustancial del riesgo político en la medida de que existen cada vez más actores con intereses y agendas contrapuestas. La oposición quiere aprovechar la crisis dentro del oficialismo para ganar presencia en espacios de toma de decisiones e incidir en mayor medida en la política pública. Mientras que el gobierno no logra consolidar un bloque homogéneo dentro del legislativo que le asegure gobernabilidad, destinando tiempo y recursos a hacer frente a recurrentes escándalos políticos, postergando así acciones en el frente económico. Otros stakeholders pueden identificar intereses comunes que pueden ser avanzados en un escenario de desconcentración del poder.

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