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@sebashurtado

Presidente de Prófitas                                                                                                                        

Apple, la mayor empresa tecnológica del mundo, parece haber leído el nuevo contexto político tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y está buscando limitar su potencial impacto en los negocios de la compañía.

En buena medida, Donald Trump fue elegido sobre la base de un discurso político nacionalista que critica a corporaciones como Apple por mudar empleos industriales hacia países como China y México, en perjuicio de los trabajadores y la economía norteamericana. Para buscar revertir esa tendencia, Trump ha mencionado la posibilidad de imponer aranceles a los productos que compañías norteamericanas producen en otros países, así como restricciones a la contratación de trabajadores extranjeros. Trump ha atacado vía Twitter a compañías que mueven empleos a otros países y alabado a aquellas que crean empleos locales, ataques que han tenido impacto en el valor de sus acciones.

Esta semana Apple ha hecho por vez primera pública la información sobre el número de trabajadores que emplea en cada uno de los estados de la unión americana, haciendo énfasis en que más de la mitad se encuentran fuera de Silicon Valley. También ha desglosado la ubicación por estado de sus 9,000 proveedores, con los que contrató $50 mil millones en 2016, facilitando la creación de 450,000 empleos indirectos. Finalmente, ha citado un estudio del Progressive Policy Institute que atribuye 1.5 millones de empleos al ecosistema iPhone. Por otro lado, ha anunciado la creación de un fondo de mil millones de dólares con el objetivo de crear más empleos industriales en Estados Unidos.

Y si bien Apple ha negado que estas iniciativas tengan ramificaciones políticas, las cifras presentadas tienen la clara intención de mostrar el impacto positivo que la compañía tiene en la economía norteamericana. De esta manera Apple busca sintonizar con la presión que existe por crear empleos en los Estados Unidos y mitigar potenciales ataques políticos.

La generación de información políticamente contextualizada y su entrega a las audiencias adecuadas, permite a las empresas limitar el riesgo político. Por un lado, mejora su posición relativa con respecto a otras empresas que no tienen o no pueden mostrar información contundente. Por otro, proporciona información valiosa a actores políticos que pueden entender la importancia que la empresa tiene para sus partidarios o las regiones a las que representan.

Durante años, el equipo político y económico de Prófitas ha desarrollado estudios de impacto económico para una variedad de empresas en distintas industrias. Estudios que parten de un análisis de los riesgos políticos que enfrenta una empresa o la industria en la que opera, para luego generar información económica y financiera a nivel nacional y local, que permita poner bajo una luz más favorable, los asuntos de preocupación pública.

La gestión estratégica del riesgo político se basa esencialmente en un activo intercambio de información con los distintos actores políticos relevantes. Pero no se trata de cualquier información. Se requiere información que logre conectar con las ideas prevalentes y con los intereses de dichos actores.

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