Compartir!

El gobierno del presidente Moreno ha sido cuestionado por mantener a grandes rasgos una política internacional similar a la de la administración anterior, la cual había priorizado una agenda política-ideológica, antes que económica-comercial. Sin embargo, algunas decisiones recientes tomadas por el Ejecutivo muestran cierto giro a posiciones más pragmáticas, especialmente en lo que se refiere a la relación con Estados Unidos.

La ratificación de Francisco Carrión como embajador en Estados Unidos, luego del traspié inicial con el nombre previamente propuesto, evidencia la importancia que el gobierno ecuatoriano está dando a la relación con ese país. El nuevo embajador, que tiene una larga trayectoria como funcionario de carrera del servicio exterior, ha asegurado que busca “poner primero los intereses nacionales antes que las ideologías” en la relación bilateral.

Carrión también ha ratificado la necesidad de negociar un acuerdo comercial con Estados Unidos, posibilidad que el mismo presidente Moreno había hecho pública en una entrevista el fin de semana pasado. En simultáneo autoridades comerciales norteamericanas arribarían al país en los próximas semanas, para mantener reuniones con representantes del gobierno ecuatoriano, reflejo de esa mayor confianza que se está construyendo entre los dos países.

La posibilidad de que se pueda firmar un acuerdo comercial con nuestro principal socio comercial, aunque poco clara todavía, es una buena noticia para el sector empresarial. A noviembre de 2017, Ecuador acumulaba exportaciones por $5.566 millones a ese mercado y un superávit comercial de $1.685 millones. Las principales exportaciones ecuatorianas a Estados Unidos incluyen a más de petróleo: banano, camarón, rosas, oro, cacao, atún, entre otros.

Ecuador hoy por hoy es el único país de la cuenca del pacífico americano sin un acuerdo comercial con Estados Unidos, por lo que si las negociaciones avanzan y se concretan, se nivelaría la cancha para que nuestros exportadores puedan competir en las mismas condiciones con nuestros vecinos, mientras se obtienen ventajas frente a otros países que no cuentan con acceso preferencial a ese mercado.

La experiencia adquirida en la negociación con la Unión Europea también podría facilitar el proceso. Ese acuerdo también ha permitido lavar la imagen dentro del país respecto a los tratados de libre comercio, gracias a los beneficios concretos que está generando a los ecuatorianos. Nuestras exportaciones a la Unión Europea han crecido al 11,9% en el último año, mientras que muchos consumidores evidencian el abaratamiento de productos importados europeos.

Finalmente, hay que considerar que las mayores trabas para firmar un acuerdo comercial estarían irónicamente en el propio Estados Unidos, considerando el discurso comercial proteccionista que maneja el presidente Donald Trump, a lo que se suma unas elecciones legislativas en noviembre que podrían cambiar la relación de fuerza en Washington. A nuestro favor juega la voluntad política que la administración de Moreno pueda exhibir y el hecho de que nuestras exportaciones no compiten necesariamente con la industria estadounidense, como ocurre con México y Canadá, lo que ha llevado a la renegociación del TLCAN.

sin-titulo

Compartir!

Contáctanos!

¿te gustó?

Tags: