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El gobierno de Lenin Moreno anunció ayer que se encuentra en conversaciones con el FMI y otras instituciones multilaterales para obtener apoyo financiero. Al mismo tiempo, el FMI confirmó que está trabajando con las autoridades locales y que se encuentra actualmente en Quito, con el objetivo de alcanzar un potencial acuerdo.

El anuncio era esperado dadas las enormes necesidades de financiamiento y la falta de fuentes disponibles. Un anuncio que se venía retrasando por consideraciones políticas relacionadas con las próximas elecciones seccionales y del Consejo de Participación Ciudadana definitivo (CPCCSd). Pero también por los planes del Ejecutivo de efectuar un Referéndum destinado a fortalecer su mandato y que finalmente decidió descartar la semana pasada (Ver Gobierno en 7 días del pasado lunes).

Aunque las conversaciones ya están avanzadas, los funcionarios no anunciaron ningún detalle de un eventual programa. Entendemos que se trataría de un Acuerdo Stand-By de acceso regular (no extraordinario como buscaba el Ejecutivo) que implica una línea de financiamiento de alrededor de USD 1,4 mil millones por año y USD 4,24 mil millones en cuatro años, según la cuota de Ecuador. Sin embargo, otros acuerdos multilaterales con BID y Banco Mundial podrían hacer que el financiamiento total disponible sea aún mayor.

Un programa con el FMI probablemente incluirá un incremento en los ingresos fiscales (primordialmente vía un incremento en el Impuesto al Valor Agregado IVA) reducciones en el gasto (primordialmente vía una reducción adicional de subsidios y burocracia) y alguna reforma laboral/salarial que permita mejorar la competitividad/productividad. De estos elementos, la reforma a subsidios es la única que Moreno puede avanzar a través de una decisión ejecutiva, mientras que el resto requieren de apoyo legislativo.

Pero la dinámica política hará muy difícil cumplir con dichas reformas. Los índices de aprobación de Moreno continúan bajando (según Cedatos se sitúan hoy en 31,1%) y probablemente emergerá de las elecciones del 24 de marzo aún más debilitado. No sólo porque el partido oficialista Alianza País (AP) verá reducida su influencia en los gobiernos locales, sino también porque las autoridades del CPCCSd a ser elegidas, podrían incluir a varios Correístas que buscarán deshacer parte de lo actuado durante el período de transición, así como bloquear al Ejecutivo.

Finalmente, luego de la votación de Marzo, los actores políticos pondrán su atención en las elecciones generales de 2021. Esto incluye al líder social cristiano y potencial candidato presidencial, Jaime Nebot, quien ha estado hasta hoy trabajando con Moreno, pero probablemente se volverá menos cooperativo, particularmente en el aumento de impuestos, a los que históricamente se ha opuesto. Del mismo modo, reformas salariales/laborales enfrentarán oposición, incluso dentro del bloque de L. Moreno.

En conclusión, un acuerdo sobre un programa con el FMI constituye un mensaje positivo para los mercados en el corto plazo. Sin embargo, Moreno no contará con los recursos políticos necesarios para concretar reformas significativas, lo cual volverá muy difícil una implementación exitosa.

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