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28/01/2018

El pasado 5 de enero, cuando el ex presidente Rafael Correa llegó a Ecuador a encabezar una cruzada a favor del No en la consulta Popular del 4 de febrero, no se imaginó que le iba a salir el tiro por la culata y que su carácter explosivo e intolerante así como los 10 años de acallar a todo crítico le pasarían una factura cara para sus objetivos políticos y más cara aún en su afán de medir el pulso con su otrora amigo y coideario, el actual presidente Lenín Moreno.

La consulta impulsada por Moreno preguntará a los ecuatorianos si están de acuerdo con enmendar la constitución para sancionar a los condenados por actos de corrupción con su inhabilitación para participar en la vida política y pérdida de sus bienes; si están de acuerdo en que todas las autoridades de elección popular puedan ser reelectas una sola vez, dejando así sin efecto la reelección indefinida; en reestructurar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, así como dar por terminado el periodo constitucional de sus actuales miembros y nombrar uno transitorio; en no permitir la prescripción de los delitos sexuales contra niños y adolescentes.

………………….Según Sebastián Hurtado, presidente de la Consultora Profitas, las preguntas de impacto político dentro de la consulta son la 2 y la 3, pues buscan debilitar el poder de Rafael Correa y su facción e incrementar el poder de Lenín Moreno y su facción.

“Con un triunfo en la consulta popular, Lenin Moreno busca control sobre la institucionalidad del Estado, sobre el movimiento político Alianza País y sobre el bloque de legisladores de este movimiento en la Asamblea Nacional”, dice Hurtado. “Con un triunfo del SI, Correa quedará muy debilitado y perderá su influencia sobre entidades claves como el Consejo de Participación Ciudadana, la Corte Constitucional, entre muchas otras”.

INFOBAE

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